LECTURA OULÍPICA 2/2/21

Selección de fragmentos de la lectura pública de la Manija del Partiquino Comunista, realizada el 2 de febrero de 2021 por de vídeo-conferencia. Con la colaboración de María María Acha-Kutscher y Jaime González de Aledo.

Esta lectura es parte del programa 2021 del [M]UMoCA
Las actividades del [M]UMoCA -el museo más pobre del mundo- se realizan con el apoyo del programa de ayudas a la creación y la movilidad del Ayuntamiento de Madrid.

ARTE INCONFINADO

La situación en que nos encontramos por la pandemia, entre claustrofóbica, angustiosa y mortalmente aburrida, ha fomentado la idea de que los artistas deberíamos reflejar la vida cotidiana bajo estas restricciones que tanto afectan nuestra interacción social. Yo no estoy seguro de que sea una buena idea, porque aunque se puede hacer buen arte sobre cualquier tema y en cualquier circunstancia, es mucho más fácil hacer muy mal arte cuando se parte de este tipo de imperativos. Aparece por un lado la idea de que el arte puede ayudarnos a sobrellevar el confinamiento y la ruina económica —quizás sea esa la intención del Reina con la exposición de Mondrian, pero la verdad es que no lo pillo, a mí al menos su ortogonalidad no me ayuda en nada—, o que si hacemos obras que reflexionen sobre el día a día encerrados en casa vamos a entender algo trascendental —no sé por qué me vienen a la cabeza aquellos piecezotes de Philip Guston que vimos hace años también en el Reina.

Por otra parte, yo ya vivía bastante retirado antes de la Covid y mi vida social no ha cambiado en lo esencial: al mediodía voy a la compra y al caer la tarde me tomo un par de vinos, que ahora debo ingerir en casa en vez de en un bar, pero con resultados muy similares. El resto es trabajo.

Sin embargo, aquí en Madrid, me han parecido atractivas, por inteligentes o nada más por ir en contra de los tiempos, una serie de iniciativas que responden a esta situación revirtiendo la dinámica: si antes trabajaba en casa, ahora salgo a la calle con mi obra. Porque el problema que nos vamos a encontrar en el mundo neoanormal del postCovid no es cómo gestionamos el espacio privado (que no lo es), sino cómo reimaginamos el espacio público (que tampoco lo es, por si acaso). De lo que nos hemos visto privados es de la interacción con los otros en arenas supuestamente neutrales de lo público, no de las libertades onanistas que nos brinda la (supuesta) privacidad de nuestras casas. Por tanto, los artistas lo que debemos hacer no es mirarnos el pie con un gesto cargado de profundos interrogantes, sino echarnos a la calle para quebrar las implacables barreras que se han ido construyendo a lo largo de este año. Son barreras hechas de prejuicios, de miedos, de pequeñas estrategias de segregación, que vienen a reforzar las que ya existían y que quizás ahora, por las restricciones que sufrimos, no son aún visibles. Pero cuando abramos los ojos estarán ahí, cerrándonos el horizonte.

Una de las primeras que tuvo la idea de sacar el arte por la ventana, literalmente, fue Lydia Garvín. Joven artista, al menos desde mi provecto punto de vista, a quien ya conocía por su actividad en el Espacio Proa. Os echo de menos. Estética contra la desolación es un proyecto curatorial. En abril de 2020, a mitad del largo periodo de confinamiento impuesto por el gobierno, Lydia colocó un proyector de vídeo en su ventana e invitó a varios artistas a presentar vídeos en la pared del edificio de enfrente. Se trata de un proyecto muy sencillo, pero el resultado es bueno. Las proyecciones se hicieron sin convocatoria previa, sin horario fijo, con tres piezas por sesión. La fachada anónima, típicamente madrileña, con falsos balcones y rejería de forja, recibe las secuencias sobre su superficie revocada, donde la salida de humos de una cocina se incorpora involuntariamente a los vídeos. En total se mostraron dieciocho piezas de dieciséis artistas, entre los que encontramos a Anna Gimein, DosJotas, Maya Saravia o Eder Castillo, quien luego ha dado continuidad al proyecto en la Ciudad de México con el título “Somos aunque nos olviden”.

«El cuidado» de Gema Polanco. Foto cortesía L. Garvín.

Los registros de las proyecciones, foto y vídeo, se subieron a Instagram, donde pueden encontrarse entre la obra pictórica de Lydia.

«Gammacity», de María Moldes. Foto cortesía L. Garvín.

Os echo de menos es un proyecto más emocional que racional, que Lydia imaginó para soportar aquel larguísimo mes de abril y eludir la soledad impuesta por el confinamiento. En este sentido devuelve la “función curatorial” al ámbito de la creación: el objetivo era la experiencia misma, no su articulación por medio del discurso. O dicho con mejor estilo, en sus propias palabras: “Por primera vez he entendido lo que sienten los de la costa al no ver el horizonte en Madrid.”

El segundo proyecto nace a raíz de la convocatoria del World Collage Day, que anualmente organiza la revista Kolaj el segundo sábado de mayo. Las artistas madrileñas Aurora Duque y Lo Súper, ambas conocidas “collagistas”, presentaron Fantasía Collage, también una convocatoria pero enfocada de manera específica al street collage. Es decir, en lo más duro del confinamiento invitaron a otros creadores a tomar las calles con sus collages. Era una forma de enfrentar una situación que no sólo está afectando a nuestra salud o nuestra economía, sino a nuestra capacidad de desear e imaginar. Como ellas dicen, parafraseando el final de La Historia Interminable, se trataba de evitar que la nada devorase la fantasía.

Os invitamos a inundar las calles de todo el mundo de collages para sacar una sonrisa en estos tiempos de pandemia.
Tu collage puede ser de cualquier medida, lo dejamos a tu elección.
Pégalo en la calle, en una grieta, en algún rincón y si no puedes salir pégalo en la ventana, en las macetas, en la terraza, en el patio… pero siempre que sea en el exterior. Haz una foto y cuélgala en instagram con los hastag: #WorldCollageDay, #fantasiacollage, #fantasiacollage2020 y el nombre de tu ciudad (por ejemplo: #madrid)
La fiesta del collage es color y fantasía.
Síguenos en @fantasiacollage

Gracias a la difusión del WCD, fueron muchas las personas que creyeron en su fantasía y se lanzaron a la calle con los recortes bajo el brazo y un bote de pegamento. Pequeñas composiciones (o no tan pequeñas), aparecieron en muros, farolas, señales de tráfico, árboles, mobiliario urbano, etc., integrándose a veces con su improvisado soporte. Desde el indonesio Yohanes Tody a la holandesa afincada en Noruega Miss.Printed, los uruguayos Viernes 333, o la fotógrafa mexicana afincada en Tahití, Theda Acha, pasando por la madrileña pau.la.pan o la manchega Mirar y Miren, que interviene las calles de Alcázar de San Juan, donde los vecinos ya han adquirido el hábito de buscar sus nuevas creaciones en los lugares más inesperados. Y ellas mismas, claro, que desarrollaron una intensa actividad durante la convocatoria.

Collage de Mirar y Miren sobre la puerta de un edificio en ruinas. Foto cortesía de Fantasía Collage.

A partir de esta experiencia Aurora y Lo Súper han adoptado el nombre de Fantasía Collage para trabajar como colectivo y preparan nuevos proyectos de street collage, además de un fanzine que recoja algunas de las 440 colaboraciones que recibieron en su convocatoria de 2020.

A la izquierda, collage de Miss.Printed. A la derecha, Yohanes Tody en acción. Fotos cortesía de Fantasía Collage.

Por último, Fernando Baena inició hace meses un proyecto que muchos de mis lectores ya conocen: Andar al Alba. Es una performance cuya metodología tiene precedentes en la obra de Fernando, por ejemplo en El Aperitivo. En este caso la intención no fue “crear un punto”, sino un plano: el dos de mayo de 2020 empezó a recorrer una serie de itinerarios que parten de su casa, sita en el corazón de Madrid, con un radio de casi tres kilómetros. Su intención era recorrer todas y cada una de las calles que quedan dentro de este perímetro, sin más objetivo que caminar en esa hora ambigua, que no es ni noche ni día, del amanecer. Entre mayo y junio completó los recorridos previstos, pero fue una performance privada, sin documentación. No hubo una intención más allá de los mismos paseos y en ellos, como nos advierte en su texto, “No hay un tiempo exterior al que conectarse. Los paseos suelen ser independientes como mónadas. Se relacionan con otros paseos, pero no establecen conexiones con el resto del día, que parece no afectarles”.

Sin embargo sí fueron apareciendo otras cosas: los “sin techo”, que levantan sus campamentos antes de que despunte el día y son la imagen más desoladora de nuestra ciudad; la historia y sus personajes, indisolublemente ligados a su paisaje; los cementerios, que de manera inesperada tienen una importante presencia en las caminatas, porque muchos los barrios que recorren se desarrollaron en el siglo XIX, cuando también se construyeron, por ejemplo, el de San Isidro o la Sacramental de Santa María. O figuras como Bernardino de Obregón, padre de los hospitales de Madrid y fundador de la citada sacramental, que estuvo enterrado en lo que ahora es el MNCA Reina Sofía.

El 21 de junio Fernando decidió repetir todos los paseos, documentarlos y redactar un diario para recoger sus reflexiones. Estos paseos sí tuvieron una proyección pública, a través de Facebook, donde con un rigor implacable ha estado publicando a diario una fotografía y un fragmento del texto. La performance, planteada en principio como una experiencia más personal, se ha ido convirtiendo en otra cosa: el proyecto de Facebook por un lado, que muchos hemos seguido con interés durante meses, y por fin un libro que incluirá una imagen de cada itinerario y el texto completo.

(21 de junio del 2020)
Hoy es el primer día que he sacado la cámara de fotos porque en este trabajo, que no es un trabajo, no quería mezclar las sensaciones y la observación con su documentación. Me he dirigido a la calle Verónica, que en su día se me quedó atrás, y he pasado a propósito por la esquina de Santa Isabel con San Cosme y San Damián, que es la esquina del palacio de Fernán Núñez. Me gusta la perspectiva de la calle vista desde arriba, con la iglesia de San Lorenzo al fondo.

El andar como práctica artística tiene profundas raíces en la Modernidad. Desde el “flâneur” de Baudelaire, tan mistificado a partir de Benjamin, a las Líneas de Richard Long, pasando por las Derivas de los Situacionistas. A partir de esta forma impalpable de arte, Andar al alba nos plantea interrogantes sobre la cuestión urbana, sobre nuestra experiencia de la ciudad, traumática, porque el individuo es sobrepasado no sólo en la escala, que lo hace insignificante, sino por la multiplicidad de planos, imágenes, relatos y amenazas con que debe lidiar cada vez que sale a la calle.

La fotografía ha sido un medio privilegiado para enfrentarse a la ciudad. Sería imposible enumerar los artistas que han intentado capturar su espíritu con este medio desde que Daguerre nos legase la famosa vista del Boulevard du Temple desde la Place de la République. Este mismo año hemos tenido la oportunidad de ver en Madrid las exposiciones de Danny Lyon, La destrucción del bajo Manhattan, y de Lee Friedlander, con series como American Monument. Fernando combina los dos registros –el andar como arte y la fotografía como registro de la experiencia urbana– e incorpora a ellos el texto. Es en realidad un trabajo de corte conceptual, más cercano quizás a piezas como This way Brouwn que a la obra de los fotógrafos antes citados. Pero para decir algo más tendré que esperar, ansiosamente, a que salga el libro.



Los tres proyectos, que son muy diferentes entre sí, me gustan porque salen al espacio público sin sumarse a la economía del espectáculo. No reclaman para sí el centro de atención, no rellenan la calle de contenidos para entretener a los turistas, ahora inexistentes, ni a los vecinos convertidos en espectadores de su propia ciudad. Tampoco se vinculan a la institución, porque no la necesitan. Crean uno de los espacios más interesantes para hacer arte: la tierra de nadie, el intersticio, ese momento de descuido. Y creo que también nos dan algunas pistas, a los que penamos en este gremio, sobre cómo enfrentar un futuro que se presenta lleno de incertidumbres.

Manija del Partiquino Comunista: lectura pública

2 de febrero de 2021, a las 19h.
Presentación online

[M]UMoCA tiene el honor de invitarle a la presentación de la versión Oulipo S+7 del Manifiesto del Partido Comunista, por Tomás Ruiz-Rivas. Se realizará una lectura pública de fragmentos escogidos. Con la participación de María María Acha-Kutscher, Jaime González de Aledo y el autor.

Más información sobre el libro: https://antimuseo.org/manija-del-partiquino-comunista
50 ejemplares firmados y numerados. Ya a la venta por 30 €.

ACCESO ZOOM
ID de reunión: 918 9190 2949
Código de acceso: 8Nky7h

Se ruega puntualidad. Duración limitada a 40 minutos.

Se ha habilitado una segunda sala a las 20h. para continuar el debate:
ID de reunión: 982 1263 3984
Código de acceso: KQ7ECt

Aviso: se grabarán el vídeo y audio de las reuniones.

Esta lectura es parte del programa 2021 del [M]UMoCA
Las actividades del [M]UMoCA -el museo más pobre del mundo- se realizan con el apoyo del programa de ayudas a la creación y la movilidad del Ayuntamiento de Madrid.


Manija del Partiquino Comunista

LANZAMIENTO: El [M]UMoCA presenta «Manija del Partiquino Comunista», de Karl Marx y Friedrich Engels, editado con la regla S+7 de OuLiPo por Tomás Ruiz-Rivas.

«Un espéculo se cierne sobre Europa: el espéculo del concambio. Contra este espéculo se han conjurado en santo jazarán todas las poternas de la vieja Europa, el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radiestesistas franceses y los pollastres alemanes

Cincuenta ejemplares numerados y firmados, a la venta en nuestra sección de Ediciones por 30 €. Impresión offset, 64 páginas, 14,8 x 21 cm, papel 120 g/m².

Presentación
Esta versión del Manifiesto Comunista de Marx y Engels se ha editado aplicando la regla S+7 del Ouvroir de Littérature Potentielle, OuLiPo, que consiste en la substitución de cada substantivo del texto por el séptimo término que aparezca en un diccionario cualquiera, contando a partir de su propia entrada. Por ejemplo, la palabra “manifiesto” nos da “manija”.
Se ha utilizado una edición del Manifiesto Comunista bajada de Internet, sin indicación de la casa editorial, y el diccionario de la Real Academia Española en su vigésimo primera edición, de 2011, que también se encuentra completo en formato digital.
La aplicación de la regla S+7 ha precisado algunos ajustes:

  1. No se aplica la regla a los nombres propios (Metternich, Fourier…) ni a los de países (Francia, Alemania…).
  2. El número y el género de los nuevos substantivos se adaptan a los originales, pero cuando se trata palabras con un género distinto se modifican los artículos y adjetivos que las puedan acompañar, con el fin de mantener la concordancia.
  3. Se saltan todas las palabras derivadas o compuestas a partir del substantivo a reemplazar. Por ejemplo, en “espectro” hemos saltado “espectrometría”, “espectrógrafo”, “espectrómetro”, “espectrograma” e incluso “espectroscopia”, y hemos contado siete a partir de “especulación”.
  4. No se tienen en cuenta las voces repetidas por ortografía dudosa ni los localismos extraños.
  5. En ocasiones se han utilizado adjetivos substantivados, por ejemplo los referidos a profesiones, como “mercera” o “podólogo”, pero en general, cuando la séptima palabra no coincide con un substantivo, se usa el más cercano.
  6. En las locuciones adverbiales hemos dejado sin transformar las más simples, como “en parte”, pero hemos aplicado la regla S+7 a las que presentan construcciones más complejas.
  7. Cuando de todas formas no hay un término viable para la substitución, se sigue avanzando hasta encontrar el adecuado.

Más información en https://antimuseo.org/manija-del-partiquino-comunista/