COMUNICADO DE LA RED DE ESPACIOS ALTERNATIVOS
DE ARTE DE MADRID SOBRE EL MATADERO
2005



EL OJO ATOMICO

Textos

2003-2007





El pasado día 13 de marzo el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, presentó con un gran despliegue de medios el proyecto del Matadero: 85.000 metros cuadrados dedicados a la cultura, en los que se invertirán en los próximos años nada menos que 110.000.000 €. ¡Ciento diez millones de euros!


Sin embargo, y pese a lo desmesurado de la inversión, debemos dudar de que el mega-centro cultural de los antiguos mataderos vaya a provocar los efectos deseados, es decir, algún tipo de revitalización o empowerment de la movida (cultural) madrileña.


Si uno cree que las administraciones públicas deben apoyar la creación artística, es porque ésta da algo a la sociedad: una visión crítica de sí misma, la regeneración la mirada en un mundo lleno de imágenes que nos seducen o nos engañan, la necesidad de crear símbolos visuales que den cohesión y sentido al grupo… Si el ser humano tiene la capacidad de pensar con imágenes, podemos efectivamente esperar y exigir que la sociedad fomente su creación y análisis desde posiciones criticas e independientes, como medio para comprender y comunicar las transformaciones a que está sometida y articular entre sí las formas de vida que se desarrollan en su seno.


Esta función crítica difícilmente se va a dar dentro de grandes instituciones concebidas y controladas desde el poder político. Al contrario, la experiencia nos dice que las iniciativas más interesantes, las verdaderamente innovadoras, las que llegan a aportar algo a la comunidad, surgen siempre de la sociedad civil, de abajo a arriba, de la actividad creativa de grupos de ciudadanos que actúan impulsados por los conflictos y tensiones de nuestro tiempo.


La desafortunada comparación del Matadero con el Palais Tokyo pone en evidencia la falta de criterios con que se plantea el primero, porque el Palaís Tokyo es una okupación, amañada, pero okupación al cabo. Las autoridades francesas permitieron a un grupo de intelectuales y artistas ocupar el viejo y ruinoso edificio, porque es la única manera de poner en marcha un centro de arte que no se asfixie bajo el peso de la burocracia y las exigencias políticas. ¿Nos dejarían las autoridades municipales ocupar los 85.000 metros cuadrados del Matadero? Por cierto, el Palais Tokyo recibe unos tres millones de euros al año, es decir, podría funcionar durante 36,6 años con lo que se va a invertir en Legazpi. Claro que si seguimos esta lógica un espacio alternativo de Madrid dispondría fondos para más de 7.000 años, haciendo el cálculo en función del apoyo que ahora recibimos del Ayuntamiento.


El Matadero, con la transversalidad mal entendida que ya hemos visto en la Casa Encendida, con sus expectativas de alcanzar 1.000.000 de visitantes anuales, la batucada inaugural y la mezcla de fundaciones y bares, es más un gran centro de ocio que un centro de arte. El equipo municipal se arriesga a engendrar una costa Polvoranca de las artes, donde la actividad cultural sólo se dé como consumo, cuando el cometido de un centro de arte debe ser la regeneración de una esfera pública, la constitución del público como comunidad política y socialmente activa, no como target o grupo de consumo.


La Red de Espacios Alternativos de Arte de Madrid manifiesta en este escrito su desaprobación al proyecto del Matadero, y sin dejar de reconocer el acierto y el gran esfuerzo realizado para convocar las recientes “Ayudas a la creación artística”, señala también la escandalosa diferencia entre la cantidad asignada este año por el Ayuntamiento para estas ayudas, 180.000 euros, y los mencionados 110.000.000. En un momento en que la sociedad civil madrileña parece recuperar cierta iniciativa, debemos insistir en que las administraciones públicas no deben intentar trasplantar árboles enormes a terrenos estériles, sino limitarse a regar los suelos fértiles.