EL DICCIONARIO ONLINE DE OTROS MUNDOS POSIBLES



ANTIMUSEO

Blog

2012-2013





“Otros mundos posibles  - propuestas a este lado de la utopía” es un proyecto de investigación iniciado en 2011 por un equipo internacional de curadores (Berit Fischer, Moira Zoitl, Dorothee Albrecht, Hubert Lobnig y Franziska Lésak) en la NGBK de Berlín (1). El título está inspirado en el lema del segundo Foro Social Mundial, que tuvo lugar en Portoalegre en 2002. La alusión no es gratuita: la investigación tiene su punto de partida en los nuevos conflictos y desafíos que nos plantea, a los que nos dedicamos al arte, la globalización, y su objetivo es comprender “qué papel pueden jugar los espacios de arte en el desarrollo de nuevas concepciones del mundo más allá de las meras dinámicas de la globalización económica.”


Tras varias etapas, primero la exposición en la NGBK de Berlín en 2011 y la edición del catálogo, luego un taller en Casino-Luxemburgo y un encuentro en México, el equipo curatorial ha puesto por fin en línea el Diccionario, una versión ampliada del catálogo donde podemos navegar por una interfaz diseñada con las letras del abecedario para acceder a todos los documentos que han logrado reunir. Estos nos ofrecen un panorama complejo de prácticas, teorías, proyectos independientes y biografías que componen el mosaico de “Otros mundos posibles  - propuestas a este lado de la utopía”. Entre ellos el Antimuseo con su Centro Portátil de Arte Contemporáneo.


Todo el material está en inglés, pero yo he traducido al español el texto de introducción (2), porque creo que la reflexión que plantea es muy importante, esencial incluso, para comprender cuáles son las perspectivas reales de un arte político en la sociedad global. Cuáles son “los caminos que debemos transitar – como nos dice Sarat Maharaj – con obras, acontecimientos, extravíos y escándalos que no parecen arte, y no cuentan como arte, pero que de alguna manera son nodos de energía eléctrica, atractores, transmisores, conductores de un nuevo pensamiento, de nuevas subjetividades y actuaciones que la obra de arte en el sentido tradicional no es capaz de articular.”



PERIFERRY, un espacio ubicado en un ferry del río Brahmaputra
www.periferry.in

 

Quiero añadir que además uno de los miembros del equipo, Dorothee Albrecht, trabaja desde hace varios años sobre los espacios independientes de arte y en su web hay un extenso catálogo de vídeos al respecto. Es necesario navegar un poco, porque los vídeos se encuentran al cabo de varias páginas que presentan sus instalaciones en diversos eventos, pero en secciones como Dreams of Art Spaces Collected (3) o Video Atlas (4) podemos encontrar entrevistas y declaraciones de los trabajadores – creo que en este ámbito no cabe hablar de directores – de un extenso repertorio de espacios de los cinco continentes.



CENTER FOR HISTORICAL REENACTMENTS, Johannesburgo.
Proyecto esbozado por Nothando Mkhize en un de sus ventanas.
centerforhistoricalreenactments.blogspot.de


En segundo lugar están haciendo énfasis en dos conceptos vinculados a los conflictos del territorio: la globalización, dentro de la cual debemos incluir las cuestiones post-coloniales, y la generación de espacios físicos, de espacios de arte. Y su consiguiente articulación global – local por medio de redes descentradas. Lo que ha hecho OPW – las siglas en inglés de Other Possible Worlds – es sacar a la luz una infinidad de iniciativas, muchas de ellas interconectadas, que están escribiendo el contra-relato de las estructuras hegemónicas de un arte globalizado. Todos nosotros hemos sido testigos del desarrollo de un mercado global por medio de las ferias, y de la consolidación del poder institucional a través de las bienales y las redes internacionales de museos, que itineran exposiciones y comparten estrategias. O de redes académicas con una influencia creciente, y no siempre positiva, en el mundo del arte. Pero por debajo de estas estructuras hegemónicas se han creado nuevos modelos de trabajo, que han sabido negociar sus posiciones en relación con el “mainstream” y que están produciendo conocimiento nuevo. Son iniciativas pequeñas, quizás frágiles, pero con la misma dimensión global que esas redes comerciales e institucionales dotadas de un exceso de visibilidad. Si realmente pudiésemos tener una visión de conjunto de todos los proyectos que se están realizando en este mismo momento a “pie de calle”, por así decir, nuestra imagen del mundo sería mucho más positiva.


En lo que se refiere a la creación de espacios, de espacios físicos de arte, no hay duda de que el modelo de espacio alternativo que hemos conocido en las últimas décadas del siglo XX está agotado. Eran espacios que surgieron gracias al abandono de los centros urbanos y las instalaciones industriales que ocasionaron las dinámicas económicas del capitalismo. Primero con la implantación de un modelo habitacional de suburbios, que imponía modos de consumo específicos, y luego con la desindustrialización de los países desarrollados. Las condiciones hoy han cambiado y el valor del metro cuadrado en cualquier gran ciudad del mundo es tan elevado, que disponer de un espacio abierto al público se convierte automáticamente en un ejercicio de poder. Pero sobre todo es la “exposición” lo que está agotado. El acto de poner un objeto frente a un sujeto, y viceversa, para que es establezca algún tipo de comunicación. Comunicación que luego descubrimos inviable, absurda, y además mediatizada por el mismo espacio donde se genera esa eventual dialéctica sujeto-objeto. Sin embargo la necesidad de crear y activar espacios de emancipación es ahora mucho mayor que hace treinta o cuarenta años, y no para “enseñar”, sino para “aprender”, si se me permite utilizar el juego de palabras que dio título a MDE11 (5). Para ensayar nuevos modelos de trabajo creativo que como hemos indicado no tengan en su centro al artista y la obra de arte.



Centro Portátil de Arte Contemporáneo
Antimuseo, México 2011


El llamado arte político ha sido rápidamente cooptado por las instituciones oficiales, porque la crisis de 2008 impuso un cambio en las agendas políticas y culturales del neoliberalismo. Tanto que ya nos causa vergüenza emplear este término. Como señalaba Darío Corbeira en un texto reciente (6) “La proliferación en ferias, bienales, museos, centros de arte y universidades de prácticas artísticas abiertamente ‘políticas’ se ha consolidado como un todo recurrente con resultados políticos tendentes a cero, como un ‘género’ que se alimenta de actualidad sociológica reciclándola y produciendo obras, infradiscursos y actividades que, finalmente, ayudan a mantener en pie todo el entramado sistémico e institucional que, en la mayoría de los casos, se pretendía críticamente cuestionar.”


Quizás la expresión más cómica de la compulsión de las instituciones por “comprender” y asimilar los movimientos sociales es la invitación a “Occupy”, a lo largo de 2012, a eventos tan dispares como la Bienal de Berlín, la Documenta o el Yerbabuena Center for the Arts de San Francisco (7). ¿Se puede invitar a exponer en un museo a un movimiento de ocupación? Para rizar el rizo en el caso de Berlín colocaron dentro de Kunstwerke un cartel que decía: “Esto no es un museo, es tu espacio de acción”. Acabada la bienal se lo llevaron. El impulso colectivo de activar el espacio público como un espacio realmente de acción, político, tal como lo conocimos en la Puerta del Sol de Madrid o en la plaza Tahir en El Cairo, se transforma en representación y cae en la farsa. Además para entender dónde se sitúan realmente estas acciones, habría que analizarlas desde una perspectiva postcolonial. Pero esta es ya otra historia, como dicen al final de los cuentos en las 1001 Noches.


La propuesta de OPW, con las limitaciones lógicas en un proyecto de estas dimensiones, nos indica otra dirección. Y es que aquello que se escenifica en los museos, convenientemente desactivado, toma cuerpo en otros lugares. Para mí, que he desarrollado todo mi trabajo en espacios marginales, siempre ha sido obvio que el lugar donde actúas tiene una incidencia directa en el significado de lo que haces. No es lo mismo hablar de arte político en el Reina Sofía que en el Faro de Oriente, siendo ambos instituciones públicas. O en el SITAC.


El Antimuseo inició hace un año una investigación sobre proyectos que se pueden encuadrar en este ámbito de acción, en América Latina y España, y esperamos empezar a publicar los primeros resultados en breve. Y también contribuiremos con ello a extender las redes que han participado hasta ahora en OPW.


Dos colofones distintos, uno para limeños y otro más personal:


La cuestión de los espacios del arte es apasionante, y poco debatida por teóricos radicales que paradójicamente sólo hablan y ejercen en espacios institucionales.

1º En marzo de 2013 estuve en Lima y pude observar dos fenómenos paralelos del peculiar panorama institucional que ha tenido siempre esta ciudad. Por un lado han pasado de no tener un museo de arte contemporáneo a tener dos. Recuerdo la primera vez que estuve allí la estructura inacabada del MAC en Barranco, como alegoría de la conflictuada modernidad peruana (8). Ahora hay dos, uno en un renovado museo de arte moderno, MaLi, y otro el finalmente acabado MAC. Pero paralelamente se inauguran no una, sino dos ferias de arte. Las dos en sus primeras ediciones. Y curiosamente en espacios que conducen a distintas polémicas: una en unas instalaciones militares y otra en el citado MAC. No es este el lugar para hacer valoraciones sobre los museos, y a las ferias no asistí. Pero estas son cosas que dan que pensar, seguro que allá hay quien tenga ganas de hacerlo.


2º El segundo colofón tiene que ver con un incidente sufrido por el Antimuseo, cuando el curador de una muestra titulada “Esto no es un museo”, Martí Perán, nos invita a abandonar el proyecto por nuestras críticas sobre la manera en que se está planteando el tema y sobre los procedimientos de gestión, aunque obviamente esto último no viene al caso ahora. La exposición o proyecto muestra una colección de dispositivos móviles para la exhibición de arte, es decir, artefactos con rueditas, y el curador infiere significados más o menos complejos que se relacionan con las cuestiones que OPW ha analizado en su investigación. Pero al contrario que en OPW, donde el objetivo final es debatir el papel que pueden jugar los espacios de arte en el mundo globalizado, y para ello se inicia un proceso de diálogo a múltiples bandas, en “Esto no es un museo” lo que se construye en realidad es un discurso de videoclub, donde manifestaciones esencialmente distintas en su intención, en sus formas de acción, en los públicos que interpelan, y sobre todo en sus posicionamientos respecto a la institución arte, se muestran en una sala de arte, en este caso el CCE de México (9), por medio de carteles sin ninguna intención más allá de la acumulación desarticulada de información. Para no extenderme más, estamos en el contrasentido de Occupy invitado a los museos: ¿es necesario paralizar un dispositivo portátil para debatir su sentido? Creo que en realidad la operación va en el sentido contrario, devolverlos a la figura de la obra de arte de donde se habían escapado, el statment así los llama, para desactivar cualquier potencialidad de cambio.

 

(1) Neue Gesellschaft für Bildende Kunst.
 www.ngbk.de
(2) www.otherpossibleworlds.net El prefacio se abre en el título “OPW @ NGBK BERLIN”, en la columna de la izquierda.
(3) www.dorotheealbrecht.net/DREAMS/Art_Spaces_Collected.html
(4) http://www.videoatlas.info/MENU_INTRO.html
(5) http://mde11.org
(6) www.brumaria.net/franciscofranco_reloaded
(7) Sobre este tema ver “Arte y Giro Cultural: ¿Adiós al Arte Autónomo Comprometido?” en Esfera Pública. http://esferapublica.org/nfblog/?p=57557
(8) Este vacío institucional dio pie a la obra de Sandra Gamarra, LiMac http://li-mac.org/es/
(9) http://ccemx.org/2013/05/01/esto-no-es-un-museo