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¿TEATRO DEL MUNDO O PRODUCCIÓN DEL ESPACIO?
exposición en el Museo tamayo

Tomás Ruiz-Rivas

3.jul.2014
tag: reseña

La Producción del Espacio es el título de la obra más ambiciosa e influyente de Henri Lefebvre. Es un texto muy complejo, asistemático, en el que Edward Soja ha encontrado una estructura oculta que, en su opinión, traslada al flujo temporal del discurso la espacialidad de la economía y la política que su autor analiza y defiende. Yo lo leí en francés hará algo más de diez años, y acabo de releerlo en la excelente traducción al español que Emilio Martínez Gutiérrez publicó hace un año escaso con Capitán Swing (1). Los lectores en nuestra lengua han tenido que esperar cuarenta años para acceder a esta obra fundacional de lo que ahora se conoce como geografía crítica, pero sigue valiendo la pena; y quizás esto explica también la desorientación de tantos curadores de habla hispana cuando abordan temas relacionados con la ciudad, el espacio público o las cartografías.

Resumiendo mucho, muchísimo, la tesis central de Lefebvre es que el espacio no es un contenedor neutral de la sociedad, sino que es producido por esta, y se convierte a la vez un elemento formativo de sus prácticas económicas, políticas, culturales, etc. Para él, cada sociedad produce un espacio específico, que responde a su modo de producción y, en consecuencia, a sus relaciones de clase. Pero este espacio no es aprensible a simple vista, porque se encuentra oculto bajo espesos velos de ideología: El espacio de un orden se encuentra oculto en el orden de un espacio (2). A partir de aquí se ha desarrollado un apasionante campo de conocimientos donde lo espacial gana peso frente a lo temporal. Como explica Soja al principio de Postmodern Geographies, Al menos durante el último siglo, el tiempo y la historia han ocupado una posición privilegiada en la conciencia práctica y teórica del marxismo occidental y de la ciencia social crítica. La comprensión de cómo se hace la historia ha sido la principal fuente de conocimiento emancipatorio y de conciencia política práctica, el gran contenedor de variables para una interpretación crítica de la vida y las prácticas sociales. Hoy sin embargo puede ser el espacio, más que el tiempo, lo que nos oculta consecuencias… (3)

Muro favelas

"Barrera Ecológica" que rodea la favela Dona Marta en las colinas de Corcovado, Río de Janeiro.

La geografía crítica o radical ha tenido una proyección pública más o menos importante a través de algunos libros con una fuerte carga política, como The City of Quartz de Mike Davis o Rebel Cities de David Harvey, y al mismo tiempo está estrechamente vinculada a las teorías feminista y postcolonial, además de haberse nutrido del pensamiento político de los movimientos de emancipación racial en los Estados Unidos. Pero el punto que ahora nos interesa de manera especial es que esta ‘nueva’ geografía aparece en un momento muy específico, en el punto de inflexión entre el capitalismo industrial y el llamado postfordista. No es este el lugar para extenderse en un análisis detallado de las transformaciones de la ciudad, o mejor, de lo urbano, al hilo de los cambios en el modo de producción capitalista. Lo importante es que la ciudad se transforma, y no sólo la ciudad, sino todo el espacio en que vivimos. La reflexión sobre lo urbano se hace urgente porque en este proceso emergen nuevas hegemonías y subalternidades, nuevos conflictos y nuevas formas de resistencia. Anteriormente, como explica Sassen, la fábrica y el gobierno eran los lugares estratégicos en los que se localizaban los elementos dinámicos esenciales para la producción de las principales innovaciones institucionales de la época. Con la globalización y la digitalización – y todos los elementos específicos que arrastran – los lugares estratégicos son ahora las ciudades globales (4). Esto supone la aparición de sujetos políticos no formales, como las asambleas de barrio, los espacios autogestionados, los colectivos de inmigrantes o LGBT… que desarrollan estrategias ‘localizadas’, y que han desbordado el esquema tradicional de la lucha de clases y de la política de partidos y sindicatos.

En este panorama inédito, difícil de comprender, porque es algo que nos está pasando ahora mismo a todos nosotros, la exposición “El Teatro del Mundo”, inaugurada el pasado 12 de junio en el Museo Tamayo, me ha parecido más que insuficiente, superflua. Empezando por el título, que alude a un concepto propio del Barroco europeo, cuando las monarquías absolutas consolidan su poder y se apropian, efectivamente para escenificarlo, de un espacio urbano creado por la burguesía pocos siglos antes. Un espacio, por cierto, muy diferente del de la ciudad colonial hispana, que responde a la lógica de la explotación económica y la conquista. Un tema que toca también Lefebvre (5), pero en el que no vamos a entrar ahora. Y siguiendo por una confusión entre arquitectura y ciudad que está presente en toda la exposición, y por supuesto en el texto curatorial, que llega a afirmar cosas como que …los edificios se levantan como monumentos artificiales que más tarde se vuelven obsoletos a pesar de disimular la realidad urbana (6). Creo que es innecesario comentar esto.

Karlsruhe

Karlsruhe. Grabado de Johann Matthias Steidlin a partir de un dibujo de Christian Thran, de 1739. © Bildarchiv Preußischer Kulturbesitz (7)

Justo cuando preparaba esta reseña he leído un artículo en el blog de Arquine cuyo párrafo final resulta esclarecedor, con las debidas precauciones, para comprender la relación entre la arquitectura y la ciudad: Jean Nouvel decretaba 20 años atrás en el número monográfico de la revista Architecture d’Aujourd’hui que ser arquitecto en el siglo XX consistía en inventar lo real a partir de la tabula rasa mientras que, en el siglo XXl la práctica urbanoarquitectonica debería abocarse a manipular la realidad (8).

La selección de obras, consecuentemente, se me antoja algo errática y desde luego no contribuye a enriquecer nuestra percepción de la ciudad global y sus conflictos. Pese a todo hay algunas piezas que he agradecido poder ver, ‘Bend City’ de Carlos Garaicoa, que en su economía de medios alcanzan una intensidad poética que para mí llega a ser hipnótica, o las fotografías de Pablo Hare, que quizás tienen poco que ver con la ciudad – son monumentos grotescos que no siempre están en contextos urbanos – pero que estimulan mi apetito por el absurdo.

Garaicoa

Bend City. Carlos Garaicoa, 2008. www.museotamayo.org

Es paradójico que en México, o quizás sea lo lógico dada la complejidad de esta ciudad, no haya artistas que aborden la cuestión urbana como eje principal de su obra. Aunque abundan los trabajos de intervención y performance en el ‘espacio público’, y existen también algunos proyectos de largo alcance que interrogan sobre cuestiones que de alguna manera se relacionan con lo urbano, por ejemplo Lorena Wolffer desde la perspectiva feminista, o Abraham Cruzvillegas en torno a la autoconstrucción, no hay propuestas que se enfoquen a un análisis del Distrito Federal como ciudad global, su fragmentación, su administración por medio de estados de excepción, sus nuevas geografías, la privatización de los espacios, los sujetos políticos ‘no formales’, etc. O recurriendo a una expresión muy apreciada por los teóricos del espacio antes citados, no hay nadie o casi nadie que esté trabajando desde una “imaginación geográfica” aplicada a lo urbano. En el arte, insisto, porque desde la arquitectura y el urbanismo sí se están haciendo estas reflexiones (9).

Quizás la orientación comercial que ha adquirido el arte mexicano desde hace ya un par de décadas es la razón última: cuando los interlocutores del arte se encuentran en las capas más altas de la sociedad, es difícil que los artistas se preocupen por los problemas del 99% restante, como proclama el movimiento Occupy Museums en Nueva York. No imagino un proyecto como Park Fiction (10) en cualquiera de las colonias autoconstruidas donde viven la mayoría de las personas en esta post-metrópoli, por poner un ejemplo que viene al caso con la producción de espacio. Pero esto es ya otra historia.


  1. Lefebvre, Henri. La producción del espacio (La production de l’espace – 1974) Capitán Swing Libros SL. Madrid 2013
  2. Op. Cit. Pág. 332.
  3. Soja, Edward W. Postmodern geographies. The reassertion of space in critical social theory. Verso, New York / London 1989. Pág. 1.
  4. Sassen, Saskia. Contrageografías. Traficantes de sueños. Madrid 2003. Pág. 111.

  5. “La ciudad hispanoamericana se construyó sobre un plano estipulado por ordenanza (…) De todo ello derivó una jerarquización rigurosa del espacio alrededor del centro urbano (…) Un damero se extendía indefinidamente, fijando a cada lote su función (…) esta superestructura extraña al espacio original sirve de medio político para introducir una estructura económica y social… “ Op. Cit. Pág. 201 y ss.
  6. http://museotamayo.org/exposiciones/vista/P1
  7. Karlsruhe fue fundada en 1715 por el Margrave Karl Wilhelm von Baden-Durlach. Esta ciudad es el paradigma de la estética urbana del Barroco, con su estudiada estructura, su escenificación de la grandeza y su dramático efectismo. El palacio era el punto focal desde el cual partían, como rayos de sol, 32 avenidas.
  8. http://www.arquine.com/blog/los-ausentes
  9. Como ejemplos, el Taller Territorial de Arturo Ortiz o el citado blog de la revista Arquine.
  10. http://park-fiction.net

 

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