visual arts latino freezine
visual arts latino freezine

¡HAGÁMOSLO DE NUEVO COMPAÑEROS, OCUPEMOS EL MUSEO!

Gregory Sholette

Publicado originalmente en Text zur Kunst. Nº 85 / marzo 2012 "Art History Revisited"
13.feb.2014
tag: museo

Occupy Museums – Ocupa el Museo – es un grupo de acción dentro del movimiento Ocupa Wall Street, que pretende reocupar nuestras galerías, museos e instituciones culturales con las necesidades, valores, historias y arte del 99%. Amamos los museos y amamos el arte. Sin embargo intereses económicos y empresariales dictaminan qué arte es accesible, exitoso y deseable. (1)

Si intercambio es el criterio de la generalidad, el robo y el don son aquellos de la repetición. Hay, pues, entre ambos, una diferencia económica. (2)

Ocupy Museums

http://occupymuseums.org

Hay un mundo del arte acechando al espectro del movimiento Occupy. Es 13 de enero de 2012. En el segundo piso de un café próximo al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) está reunida una cohorte de conspiradores conocida como Occupy Museums.  Están hilvanando juntos una acción de arte público planeada en pocos y simples pasos: dispersarse y entrar individualmente en el MoMA… reagruparse en la segunda planta, en la actual exposición de Diego Rivera… advertir a los presentes que el radical artista mexicano se habría opuesto a que su trabajo se mostrase en semejante baluarte del capitalismo… iniciar una asamblea general y una discusión sobre a quién sirven los museos… descolgar una pancarta en el atrio, a las siete de la tarde, que dice:

MoMA: cuando el arte es un lujo / el arte es una mentira
Sotheby’s: cuelga arte no trabajadores / acaba tu bloqueo

Fuera del museo Jim Costanzo, de la Aaron Burr Society, se pone un sombrero de copa y da fuelle en su trompeta barítono (NT) a una melodía de Ascenso y Caída de la Ciudad de Mahagonny (1930) de Kurt Weil. Los transeúntes reciben volantes informativos, mientras los guardas del museo observan con recelo. Pero los artistas que han entrado al museo esta noche, yo mismo entre ellos, no estaban vestidos con jeans salpicados de pintura, como sus predecesores de 1969, cuando exigieron que el MoMA estableciese un ala para artistas mujeres, negros y puertorriqueños, y que abriese sus puertas gratuitamente las tardes y los fines de semana para los trabajadores neoyorquinos. (Técnicamente el MoMA es un museo de propiedad privada, pero dado que funciona tanto para la desgravación fiscal como un mecanismo de relaciones públicas para individuos adinerados y corporaciones, uno puede argüir que por defecto se trata, al menos parcialmente, de una institución pública.)

Occupy Museums

http://occupymuseums.org

Por el contrario, la invasión de 2012 fue realizada por creativos post-estudio, entre los que abundan hombres y mujeres jóvenes con maestrías y licenciaturas en bellas artes, que están empezando a reconocer un hecho preocupante: su lugar aparentemente privilegiado en la economía no es substancialmente distinto del de otros millones de profesionales trabajadores, que han perdido su empleo desde el colapso económico resultante de la actual crisis económica. Dicho brevemente, no son más que excedentes de mano de obra acumulados como escoria en la "recuperación sin empleo" (NT). Es su rápida politización y la participación activa en OWS lo que ha generado interés entre los comentaristas de arte, así como cierta sorpresa por parte de los activistas de los ámbitos laborales y comunitarios. Pero sean conscientes de ello o no, este activismo artístico del siglo XXI sigue un patrón, sobre el que hablaremos luego. Y sin embargo, de alguna manera lo que está pasando es simultáneamente nuevo. Por medio de la repetición algo se deshace, "Una vez repetida, la misma línea no es ya exactamente la misma, ni el bucle tiene ya exactamente el mismo centro, el origen ha actuado."(3). E indudablemente, el centro está actuando de nuevo.

El artista norteamericano Tim Rollins dijo una vez irónicamente que el término "arte político" invoca apuntes a carboncillo de Lenin y obreros musculosos con los puños cerrados. Eran los 80, pero se refería al arte proletario radical de los años 20 y 30, asociado a menudo con los clubs Jon Reed, publicaciones como New Masses y el Partido Comunista de los estados Unidos. Cincuenta años después, Rollins, junto con Julie Ault y una docena más de personas, co-fundó Group Material, un joven colectivo de graduados de escuelas de arte en los 80, que esperaban resucitar el debilitado espíritu de la vanguardia, que entonces languidecía entre el vocabulario exhausto del post-minimalismo, de un lado, y la regresiva pintura neo-expresionista del otro. Group Material no tenía dudas acerca de la conexión entre arte y política; ambos estaban cortados del mismo paño de la discrepancia social. Más bien fue el realismo social y la propaganda política lo que ellos desecharon con un justificado desprecio. El objetivo de Group Material era forjar vínculos entre el arte, la política y la cultura popular de una manera compleja y atractiva. Group Material no estaba sólo en esta empresa. Paper Tiger Television, Artists Meeting for Cultural Change (AMCC), Political Art Documentation / Distribution (PAD/D), Artists Against Nuclear Destruction (AAND), y el colectivo de arte feminista Carnival Knowledge, eran más o menos contemporáneos de Group Material en el Nueva York de final de los 70 y principios de los 80, con las Guerrila Girls y los activista anti-SIDA Gran Fury, surgidos a mediados de la década. Y al mismo tiempo en la costa oeste grupos como SPARC (Social and Public Art Resource Center), la Poster Brigade de San Francisco, Urban Rats y Border Arts Workshop representaban una ola similar de intervención cultural colaborativa y socialmente comprometida.

Sin embargo la mayoría de estos colectivos, de breve duración, y sus acciones han desaparecido casi por completo de la narrativa histórica del arte, de la misma manera que el trabajo que generaron tiene poca o ninguna representación en colecciones de museos (aunque es cierto que de vez en cuando se saca a pasear algún que otro ejemplo de esta materia obscura artística, como un disidente oficial cuya presencia demuestra que el mundo del arte no es el monolito homogéneo que parece.) Group Material, posiblemente el más conocido de estos experimentos de arte comunitario, suele ser tratado como el único representante del arte activista de los 80. Más allá del desprecio hacia el arte político asociado a clichés de generaciones anteriores, a la verdadera historia de la mayor parte del arte activista, incluido Group Material, no le ha ido mucho mejor que al realismo social del que se burlaba Rollins. Alternativamente, se podría ver esta materia artística desaparecida como parte de un archivo fantasma lleno de prácticas y practicantes o demasiado políticos, o simplemente demasiado anómalos como para que las instituciones culturales dominantes los puedan reconocer de un modo complejo. Pero entonces llega el Movimiento Occupy, alegando que "el 99% está siendo sistemáticamente excluido de la visibilidad, incluso dentro del mundo del arte". El archivo fantasma se abre y esparce (otra vez). Su contenido obscuro amenaza con contaminar la esterilidad de la ideología del cubo blanco. Y negarse a reconocer este peligro no es realmente una opción. Antes bien, como en el pasado, el mundo del arte ronda a estos ocupas y disidentes. Los acecha y los caza, como si esperase obtener especímenes de este fenómeno lleno de energía para sus bóvedas y repositorios llenos de tesoros. El Museo Whitney ya tiene uno o más artistas relacionados con OWS para su bienal 2012. Parafraseando al filósofo Gilles Deleuze, la institución es un inexorable aparato de captura. No fue diferente a final de los 80, cuando el "arte político" se hizo fugazmente popular en el mundo del arte, y varios museos de Nueva York escenificaron exposiciones "radicales". Esta es, después de todo, la manera de gestionar la disidencia. Aún así uno debe preguntarse que ideas peligrosas, si las hay, pueden propagarse como resultado de este secuestro. ¿No fue también un plan de infección a largo plazo el vals del comunista y modernista Diego Rivera con el MOMA y los Rockefeller, cuyo resultado canonizado puede verse en la exposición de este mismo museo?

Unos cuarenta años antes, otra ola de colectivos informales – Art Worker’s Colalition (AWC), Guerrilla Art Action Group (GAAG), Angry Arts – exigían al mainstream del mundo del arte no sólo que se hiciese responsable del bienestar de los artistas vivos, sino que los museos y otras instituciones culturales tomasen parte en una crítica más amplia del capitalismo y el imperialismo, incluida la oposición a la intervención norteamericana en el sudeste asiático. Uno de los pocos logros concretos de la AWC fue que se estableciese una noche a la semana de entrada gratuita en el MoMA. Hoy en día el MoMA llama a este obsequio público Target Friday, y muestra ostensiblemente el logo tipo a lo Kenneth Noland de esta cadena de tiendas en su vestíbulo (NT).

Occupy Museums ha hecho notar la ironía que es que no tuviesen conciencia de esto hasta hace poco, durante su intervención del 27 de enero en el museo:

"Ahora resulta que este día gratuito no fue iniciado por una gran cadena de tiendas, sino por la presión de un grupo de artistas/activistas llamado Art Workers Coalition en los 70. Su lucha entonces, y la lucha que nosotros compartimos hoy, es poner la cultura en las manos del 99% - los artistas, amantes del arte y trabajadores, que son prácticamente invisibles para el museo."(4)

El afirmar un dualismo radical del tipo de "somos el 99%" puede verse como una distorsión de los hechos, un mero slogan, o podría entenderse como un arma discursiva que los desposeídos políticos esgrimen tácticamente. Sin embargo es importante que el movimiento empiece precisamente por definir quienes forman esa mayoría oculta de la población. Por claridad, no se trata simplemente de negar una élite dominante del 1%.  Incluso si dejamos de lado las razones ideológicas por las que la clase trabajadora vota a menudo en contra de sus intereses económicos, sólo hay que considerar la inversión masiva de fondos de pensiones de los sindicatos en el sector corporativo, y las implicaciones del 99 frente al 1% empiezan a resultar muy complejas. Del mismo modo, ¿alguien duda que un considerable porcentaje de los artistas que son actualmente invisibles rechazaría el éxito en el mundo del arte si se le ofreciese sólo por una cuestión de principios? Este tipo de detalles pueden llegar a enturbiar la claridad política de OWS y sus slogans, pero deberán ser resueltos si el movimiento quiere ser viable a largo plazo.

Pero hay otra manera de ver el reciente "descubrimiento" de un poder asimétrico por parte del movimiento Occupy, una que requiere poner en marcha aquel oxidado aparato marxista de la infra- y súper-estructura, aunque sea sólo como una especie de mecanismo de demostración.  En vez de ver esta maquinaria como algo que nos ofrece una explicación literal de la presente crisis, es decir, la determinación estricta del trabajo cultural por el sistema capitalista de mercado, podríamos visualizarlo en un estado especular de mal funcionamiento, como si la esfera de actividad económica de base hiciese erupción en el dominio superior de la producción ideológica. Además de revelar el obsceno desequilibrio de las instituciones neoliberales, OWS ha puesto de relieve la absoluta redundancia de la mayoría de los trabajadores en la economía actual. Esto incluye a los artistas, muchos de los cuales se ven forzados a buscar trabajo fabricando, transportando o instalando el trabajo de otros, de colegas más exitosos, para poder seguir haciendo su propio arte. Esta sensación de fracaso y superfluidad es lo que puede ayudar a comprender por que OWS, como movimiento, se ha identificado con los sin techo al albergar su Asamblea General en espacios públicos, de una manera que recuerda los asentamientos de los trabajadores desempleados en los años 30(5). El bloqueo (NT) de Sotheby’s a los trabajadores del arte sindicados ejemplifica esta perversa división del trabajo artístico y los privilegios de clase tácitos. "2011 fue un año  récord para la casa de subastas, y el salario de su director saltó de tres a seis millones de dólares. La empresa ofreció a sus trabajadores un contrato seriamente ajustado. Ellos fueron a la huelga. Sotheby’s decidió contratar trabajadores de remplazo (6)". Es de notar que la intervención de Ocuppy Museums del 27 de enero vinculaba este bloqueo al MOMA, porque éste recurre a Sotheby’s para algunas de sus transacciones, pero también porque la exposición de Rivera parecía subrayar la indiferencia del museo hacia estas contradicciones. Sin embargo, es mucho más difícil expresar la manera en que el mundo del arte depende de que la mayoría de sus participantes permanezcan invisibles y sin desarrollarse, así como que esta misma multitud invisible continúa reproduciendo obedientemente las estructuras económicas y simbólicas que los excluyen sistemáticamente.

Occupy Museums

http://occupymuseums.org

Hasta el momento, Occupy Museums, junto con los grupos de trabajo de OWS, Arts & Culture y Arts & Labor, ha abrazado abiertamente el superávit de imaginación del archivo fantasma de la disidencia, transformando su materia obscura en un brillante carnaval de protesta. Es un comienzo significativo. Pero como Adorno advirtió, criticar el privilegio es un privilegio. El verdadero cometido de la cultura no empezará hasta que se desarrolle un nuevo sistema de valores, tanto entre los artistas como entre estos, su audiencia y las instituciones de la esfera del arte. Y el inefable desafío a la invisibilidad requerirá más que slogans y desplegar pancartas.  Sí, indudablemente, vamos a ocupar el mundo del arte, o mejor, hagámoslo de nuevo, camaradas. ¿Y luego? ¿Y luego?

Traducido con la autorización del autor y de Text zur Kunst
Versión en inglés en http://www.neme.org/1630/lets-occupy-the-museum

 

  1. Manifiesto de Occupy Museums: http://occupymuseums.org/index.php/about
  2. Gilles Deleuze, Difference and Repetition, translated by Paul Patton, Columbia University Press, 1995, p.1.
  3. “Ellipsis,” del libro: Writing and Difference by Jacques Derrida, (University of Chicago Press, Routledge & Kegan Paul Ltd. London and Henley: 1978), p 297.
  4. “Invitation to General Assembly at the Museum of Modern Art,” posted Occupy Italy website, 27/01/2012, 5PM: http://www.occupyitaly.org/archives/1417
  5. Ver ensayo del autor: “OCCUPOLOGY, SWARMOLOGY, WHATEVEROLOGY: the city of (dis)order versus the people’s archive,” Gregory Sholette, Art Journal, Winter 2011, sólo edición web: http://artjournal.collegeart.org/?p=2395  
  6. Para más información sobre la huelga en Sotheby’s y los beneficios en el mercado del arte, ver: “As Stocks Fall, Art Surges at a $315.8 Million Sale,” Carol Vogel, The New York Times, Nov. 9, 2011 and “Teamsters Art Handlers Picket Sotheby’s Following Lockout,” Marlon Bishop, WNYC Radio Culture Page, August 2, 2011

 

Widget is loading comments...