<< Segundo Encuentro

ARTE FRENTE AL FEMINICIDIO



PRESENTACIÓN
María María Acha*

Artemisia Gentileshi, artista italiana que vivió durante el siglo XVII. Fue violada a los 19 años por un colega de su progenitor, Agostino Tassi. Poco después del suceso y en respuesta a la agresión que sufrió, Gentileshi pintó: Judith y Holofernes, eligiendo el momento del pasaje en el que la joven le corta la cabeza al general con su espada.

Ana Mendieta, artista cubana afincada en norteamericana, pionera en tratar el tema de la violencia de género en su trabajo. Muere en 1985 a los 36 años, al caer de la ventana del piso 34 de un edificio en Greenwich Village en Manhattan, donde se encontraba a solas con su marido el escultor minimalista Carl André, quién fue acusado de asesinato en segundo grado y cuya defensa utilizó la obra de la artista para demostrar sus tendencias suicidas. Mendieta utilizaba en su trabajo materiales con un fuerte contenido mágico y ceremonial (como la sangre), tomados de rituales originarios de creencias cristianas y africanas.

Pippa Bacca, artista italiana sobrina del creador Piero Manzoni. Muere estrangulada en 2008, después de haber sido violada en Turquía por Murat Baratas de 38 años, durante un performance llamado Brides on Tour (Novias en Viaje) en donde Bacca viajaba en autostop de Milán a Jerusalén, "por los países tocados por la guerra", vestida de novia. “El traje era una metáfora del encuentro con el otro, la unión y la búsqueda de la parte femenina positiva, de la mujer como fuente de vida, estabilidad y sensatez”1. Un trabajo basado en la confianza en los demás.

El Feminicidio no hace distinciones de origen, grupo racial, clase social o cultura, todas las mujeres vivimos bajo el riesgo de ser asesinadas, simplemente por el hecho de ser mujeres.

Un informe presentado en la Organización de las las Naciones Unidas denuncia que una de cada tres mujeres sufre abusos al menos una vez durante su vida. En América Latina las muertes por violencia de género alcanzan “Cifras de Vergüenza”. En Colombia, una mujer es asesinada por su pareja o ex pareja cada seis días. En Argentina, según el Ministerio de Seguridad, en los primeros 10 meses de 2008 la violencia de género provocó la muerte de 110 mujeres en ese país. En Perú, según datos publicados por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social: cuatro de cada 10 mujeres sufren violencia física por su pareja y 9 mujeres son asesinadas al mes por su pareja o ex pareja. En México, según la encuesta nacional sobre la dinámica de las relaciones en los hogares en 2006, reveló que “67 de cada 100 mujeres de 15 años y más han padecido algún incidente de violencia (de pareja, comunitaria, laboral, familiar o docente) a lo largo de su vida”. Sin olvidar a las decenas de mujeres que han sido violadas y asesinadas en Ciudad Juárez y en sus alrededores los últimos años. En algunas zonas de Haití el 50% de las mujeres jóvenes han sido violadas o agredidas sexualmente y de las pocas que apelan a la justicia, una de cada tres es menor de 13 años. En Uruguay, entre 2006 y 2007 las denuncias relacionadas con violencia hacia las mujeres aumentaron un 50%, según un informe del Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad en ese país. Y en Guatemala desde 2001 han muerto cerca de 4,000 mujeres.

El feminicidio se refiere a la muerte de mujeres ocasionada a manos de hombres por el simple hecho de ser mujeres. Según Liz Nelly el feminicidio es una forma de violencia sexual, definida esta, como “cualquier acto físico, visual, verbal o sexual” experimentado por una mujer o niña que “en ese momento o posterior, sea como amenaza, invasión o asalto, tenga el efecto de dañarla o degradarla y/arrebatarle la capacidad de controlar el contacto íntimo”2. El termino violencia sexual se centra en el deseo de poder, dominio y control por parte del hombre, independientemente de la búsqueda del placer sexual, lo que da lugar a lo que Nelly denomina “Un continuo de violencia sexual”3. Violación, hostigamiento sexual, pornografía y abuso físico a las mujeres y las niñas hasta llevarlas a la muerte: es decir, al feminicidio, la forma más extrema de violencia sexual, y una de las dimensiones más terribles de la violencia machista.

En el libro “Feminicidio. La política del asesinato de las mujeres”, Diana E. Rusell, quién junto con Jill Radford han ido acuñando el termino feminicidio, nos relata acerca de la primera vez que tuvo noción de este en 1974. Una conocida le comento que la escritora estadounidense: Carol Orlock estaba preparando una antología sobre FEMINICIDIO. Si bien el libro no se público, Rusell inmediatamente relacionó el término con la muerte de mujeres ocasionada a manos de los hombres por el simple hecho de ser mujeres. Una alternativa al termino Homicidio que es neutral en un sentido de género. Diana E. Rusell establece la importancia del uso del termino feminicidio para nombrar el asesinato de mujeres estableciendo una categoría. “Nombrar una injusticia y, en consecuencia, aportar los medios para pensar en ella, por lo general son aspectos que anteceden a la creación de un movimiento contra la injusticia misma”.4

Por otra parte, el concepto de feminicidio “abarca más allá de su definición legal de asesinato, e incluye situaciones en las cuales se acepta que las mujeres y niñas mueran como resultado de actividades misóginas o de prácticas sociales”4. La forma de feminicidio se da dependiendo de las culturas y  contextos, y para ello es necesario reconocer las diferencias en las experiencias de las mujeres, sean culturales y/o históricas para medir sus consecuencias.

La base ideológica de la que parte desde hace varios años, la lucha contra la violencia hacia las mujeres es el feminismo, cuyo uno de sus objetivos es crear un mundo seguro para nosotras, "seguro de violencia masculina, libre de sexismo, racismo, clasismo y heteroxexismo".5

Asimismo es importante despojar al feminismo occidental de su etnocentrismo para abrirse y detenerse sobre la necesidad de incluir en su discurso otros feminismos que se están dando desde Latinoamérica, donde se reconozcan las distintas maneras en que las mujeres sobre todo indígenas, imaginan sus identidades de género y conciben sus estrategias de lucha, la cuál ha sido por partida doble, la de defender su dignidad como mujeres y la de sumarse a la lucha de sus pueblos.

Desde el arte feminista las mujeres desde hace años, venimos  ejerciendo resistencia y luchando contra la violencia de género. Según Ana Tiscornia, en el caso de América Latina, si bien no escasea el arte con contenido social, las cuestiones detonantes dentro del contexto del tema de la mujer, como la violencia de género, no son fáciles de rastrear en la construcción estética. La lista de artistas que se interesan por ello tiene pocos dígitos.

Para Lucy Lippard, el arte feminista amplió y profundizó la idea de “arte político” al incorporar el elemento personal autobiográfico de toma de conciencia y transformación social, que condujo finalmente a la idea, aún hoy vigente, de “lo personal es político“. Según Dallas Cullen "Los problemas que enfrentamos como mujeres se deben al patriarcado, no a nuestras insuficiencias personales ", esto implica la necesidad de que las mujeres como grupo social, trabajemos unidas, para cambiar el sistema patriarcal.

La implicación como artistas mujeres en la violencia de género tiene una gran motivación y es la conciencia de nuestra propia condición, el feminicidio forma parte de nuestra historia y forma parte de la forma de control ejercida por los hombres que afecta a todas las mujeres, y que por lo tanto tiene que asumirse como político.

De acuerdo con lo que dice Suzanne Lacy, cuando no hay una solución inmediata a un problema social, quizá nuestra única capacidad es la de atestiguar y hacer sentir la realidad que ocurre alrededor de nosotros. Este sentir es el servicio que el artista puede ofrecer a la sociedad.

El Segundo Encuentro de TRAS LOS SIGNOS EN ROTACIÓN: ARTE FRENTE AL FEMINICIDIO incide en las representaciones del feminicidio y de otras formas de violencia sexual en el arte contemporáneo. Así como la manera en la que podemos utilizar las herramientas artísticas como arma política para contribuir a la lucha contra la violencia de género, visibilizando los modelos que se están creando desde Latinoamericana y donde además, hemos considerado importante incluir a especialistas y activistas feministas provenientes de otras disciplinas que están trabajando para frenar la escalada de violencia contra las mujeres en la zona.

Nos parece pertinente mencionar que se eligió el Centro Cultural de España en Guatemala como sede de este segundo encuentro para poner atención a la escalada de violencia contra las mujeres en ese país, que a nivel latinoamericano, como ya he mencionado ocupa el primer lugar en feminicidios.

 

1 Bosco Roberta. “Una artista asesinada durante una ‘performance’”, El País, Barcelona, 14/04/2008, http://www.elpais.com/articulo/cultura/artista/asesinada/durante/performance/elpepicul/20080414elpepicul_1/Tes#
2 Diana E. Rusell y Radford Jill Ed., “Feminicidio. La política del asesinato de las mujeres”, Universidad Autónoma de México, México D.F., 2006, p. 33
2
 Ibidem, p. 34
3  Ibidem, p. 24
4  Ibidem, p. 41
5  Ibidem, p. 665